viernes, 24 de abril de 2015

Me siento el Quijote luchando contra los molinos de viento



¿Cuántas veces nos pasa de estar ciegos y ver lo que en realidad deseamos ver?

Los sentidos nos pueden engañar, y así como este hidalgo veía gigantes donde sólo había molinos, nosotros también vemos amor donde no lo hay, como para citar un ejemplo.

Alonso Quijana amaba las novelas de caballería, y esa obsesión lo llevo a limpiar las armas de su bisabuelo, buscar una dama la cual dedicar sus triunfos, le puso nombre a su caballo, y consiguió un fiel escudero.
La historia es bien conocida. En el final de la obra, el personaje principal deja de creer en todo lo que creía antes, diciendo que ya estaba cuerdo. Le pide a su sobrina que no se case con un hombre que leyera novelas de caballería porque lo había llevado a la locura, y muere.
Se puede decir que si bien todos tenemos que morir en algún momento, es preferible llegar a ese día estando medianamente feliz, habiendo vivido alguna aventura, habiendo hecho las cosas que uno quería hacer.
Peleamos por causas que sabemos desde el comienzo que están perdidas, pero al menos nos mantenemos entretenidos en algo, movidos por la esperanza y por nuestros deseos más íntimos. 

Tarde o temprano la venda se cae, dejamos de ser ciegos y vemos una realidad tal cual es. Así como le pasó a este hombre de la Mancha, conocer la realidad, puede ser un golpe fuerte y algo que no sea tan de nuestro agrado.

¿Es preferible vivir en la "locura" pero siendo feliz a ser un cuerdo triste?
Es una pregunta muy complicada, cuya respuesta aún no conozco. 
Quizás la felicidad se trata de encontrar un equilibrio entre la cordura y la locura, o quizás sólo es un estado que vive en nuestra mente. 
Queremos siempre más, nunca estamos satisfechos con lo que tenemos.

Hoy no puedo asegurar que me quiera, pero se que a mis ojos, se convirtió en ese gallardo caballero, pero sin capa o espada. 
"Amor y deseo son dos cosas diferentes. No todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama"

El tiempo decidirá, aunque como dijo Cervantes en su obra, Cada uno es artífice de su propia aventura



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