domingo, 12 de abril de 2015

Entre amor y drama

Y acá estoy, con mi té como de costumbre y mi perra durmiendo a mis pies.
Suena Edith Piaf con su "non rien de rien" y me pregunto si no me arrepiento de algo mientras escribo una historia que nadie va a leer. Interrumpo la escritura en un momento bastante clave para la protagonista y paso al blog, este espacio de catarsis en el que soy nueva.
Volviendo a Piaf. Adoro la voz de esa mujer, la fuerza de sus canciones, y debo admitir que algunas veces se me pianta un lagrimón cuando la escucho.
Me vuelvo a preguntar si no me arrepiento de nada, y vienen a mi mente muchas situaciones que siguen todas un mismo patrón: lo que no hice.
Todo es más simple en las películas, en los libros, e incluso en nuestra mente. La chica y el chico se conocen, intercambian miradas, él la invita a tomar algo, y al poco tiempo ya están saliendo, son una pareja de enamorados que proyecta alguna escapada de fin de semana juntos o un sábado de pasión.
La realidad es distinta, al menos para mi, y recientemente descubrí algo que creo que le pasa a muchas mujeres: me gusta el drama. Suena muy mazoquista, pero pareciera que cada vez que todo está tranquilo en mi vida, me tengo que fijar en alguien que en fondo se que no es para mi, Inevitablemente llega la decepción, y con ella... el drama!
Con eso no me refiero a estar tirada en la cama llorando. Para nada, lo mio va más por el lado de darle vueltas al asunto, sentir que no estoy hecha para el amor, sentirme una tarada, etc, etc.
Es que aunque te prometas que no te lo vas a tomar con seriedad hasta que sea algo formal, siempre terminas fijándote quienes fueron las mujeres que le pusieron "me gusta" en sus fotos, o a qué fotos le puso "like" en Instagram. Vivimos pendientes de una última conexión de Whatsapp, e investigamos la vida de la ex, no sea cosa de que sigan teniendo algo y quedes más pintada que la Mona Lisa.
Nos vemos ridículas en ese papel de Sherlock Holmes que sabemos que desempeñamos mal, aunque algunas veces la paranoia nos sirve y descubrimos lo que teníamos miedo de confirmar.
El que busca encuentra, así de simple.
¿El amor antes de las redes sociales era más fácil? Puede ser, pero también era más fácil ocultar una infidelidad.
Él debe estar durmiendo o tomando una cerveza con los amigos en el mejor de los casos. También hay otras opciones, pero es preferible descartarlas. Mientras ese chico hace su vida normalmente, acá estás vos, comiendo helado directamente del pote y prometiendote en vano que no te vas a hacer ilusiones la próxima.

En momentos como este, simplemente prefiero a los libros antes que a las personas.
Vuelvo a mi historia, a mis personajes.
Todo es más simple entre letras.


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