miércoles, 22 de abril de 2015
Lector compulsivo
La literatura: un placer olvidado por muchos y valorado por pocos.
Un libro siempre cuando se va a algún lado, ausencia de faltas ortográficas, amplio vocabulario, y felicidad cuando se pasa por una librería. Esas son características típicas de un lector con todas sus letras.
Más de una vez, no podemos evitar corregir a alguien cuando utiliza mal una palabra o cuando escribe una fatal falta de ortografía.
No nos importa quedar mal, es más fuerte que nosotros.
Ver una película con alguien que leyó el libro en el que se basa, no es para todos. Los lectores compulsivos solemos criticar la adaptación y empezamos a explicar tooodo lo que hicieron mal. Que el otro quiera prestar atención, o estar en el cine, no son considerados impedimentos para esto.
No puede faltar la frase "El libro es mejor", la cual puede ser dicha en cualquier momento. El lector se indigna y no lo puede evitar.
Cuando viaja en transporte público, el lector compulsivo se olvida de que hay gente en el mismo espacio físico. Desvía la vista del libro solamente para ver por donde va, y en el fondo, se siente tan cómodo leyendo, que no quiere bajar.
La regla de oro es no interrumpir cuando el lector está inmerso en su mundo literario.
Como mujer, muchas veces me dijeron que tenía que buscarme un chico que leyera, aunque sólo me conformo con uno que no me moleste cuando esté inmersa entre letras, y que de vez en cuando, me regale un libro.
Donde quiera que esté, voy a tener siempre un libro haciéndome compañía.
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