domingo, 26 de abril de 2015

Quiero ser


Es difícil juntar fuerzas para levantarse un domingo a la mañana cuando suena la alarma. Ya desayuné y me queda una hora para entrar a trabajar, así que me tiro en la cama unos minutos y pongo música. 
Suena el tema "Quiero ser" de Amaia Montero y creo que no hay tema que sienta más perfecto para mi en este momento. 
"Quiero ser el verbo puedo, quiero andarme sin rodeos,confesarte que una tarde empecé a morir por ti."

Quiero ser tantas cosas. 
Quiero que seamos un todo, porque un algo ya somos (o eso creo).
Toda mi vida fue un querer ser constante. Astronauta, maestra, paleontóloga, arqueóloga, traductora, abogada, viajante, escritora, casada, eterna soltera, madre, no madre, flaca, alta, rubia, castaña, morocha, y así podría seguir indefinidamente. Muchas de esas cosas no las soy ni las voy a ser, otras quizás si.
Borrarle el comienzo a la frase "Quiero ser..." es lo más complicado, es un paso arriesgado. Es un jugarse a todo o nada. 

No te tengo y me da miedo perderte, así como a "El Principito" le daba miedo que su cordero escapara y por eso quería una correa. A su vez, también le daba miedo que ese corderito se comiera la flor, y por eso la protegió, no solo de él, sino también del frío. Quiero que nos protejamos del frío, de las espinas de una rosa, de los corderitos...
No quiero que seamos adultos aburridos que ven un sombrero donde hay un elefante dentro de una boa. Seamos niños y vivamos una historia sin preocupaciones.
Si el tiempo que El Principito le dedicó a su rosa es lo que la hacía especial, y si pensarte y sonreír cuando veo un mensaje tuyo es dedicarle tiempo a alguien, entonces sos especial para mi. 
Quiero que nos domestiquemos, que creemos lazos. Empezamos sentándonos a lo lejos hasta acercarnos cada vez más, quizás queriéndolo, quizás no.
Estamos en el mismo planeta, país y ciudad. Si el tráfico y la suerte se ponen de nuestro lado, nos podemos encontrar de casualidad unos minutos todos los días para charlar, y ya somos nosotros los que decidimos crear un rito que tiene día y horario. Desde las 5 mi corazón se comienza a preparar, y así conocí el precio de la felicidad
No vivís en el asteroide B-613. 



viernes, 24 de abril de 2015

Me siento el Quijote luchando contra los molinos de viento



¿Cuántas veces nos pasa de estar ciegos y ver lo que en realidad deseamos ver?

Los sentidos nos pueden engañar, y así como este hidalgo veía gigantes donde sólo había molinos, nosotros también vemos amor donde no lo hay, como para citar un ejemplo.

Alonso Quijana amaba las novelas de caballería, y esa obsesión lo llevo a limpiar las armas de su bisabuelo, buscar una dama la cual dedicar sus triunfos, le puso nombre a su caballo, y consiguió un fiel escudero.
La historia es bien conocida. En el final de la obra, el personaje principal deja de creer en todo lo que creía antes, diciendo que ya estaba cuerdo. Le pide a su sobrina que no se case con un hombre que leyera novelas de caballería porque lo había llevado a la locura, y muere.
Se puede decir que si bien todos tenemos que morir en algún momento, es preferible llegar a ese día estando medianamente feliz, habiendo vivido alguna aventura, habiendo hecho las cosas que uno quería hacer.
Peleamos por causas que sabemos desde el comienzo que están perdidas, pero al menos nos mantenemos entretenidos en algo, movidos por la esperanza y por nuestros deseos más íntimos. 

Tarde o temprano la venda se cae, dejamos de ser ciegos y vemos una realidad tal cual es. Así como le pasó a este hombre de la Mancha, conocer la realidad, puede ser un golpe fuerte y algo que no sea tan de nuestro agrado.

¿Es preferible vivir en la "locura" pero siendo feliz a ser un cuerdo triste?
Es una pregunta muy complicada, cuya respuesta aún no conozco. 
Quizás la felicidad se trata de encontrar un equilibrio entre la cordura y la locura, o quizás sólo es un estado que vive en nuestra mente. 
Queremos siempre más, nunca estamos satisfechos con lo que tenemos.

Hoy no puedo asegurar que me quiera, pero se que a mis ojos, se convirtió en ese gallardo caballero, pero sin capa o espada. 
"Amor y deseo son dos cosas diferentes. No todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama"

El tiempo decidirá, aunque como dijo Cervantes en su obra, Cada uno es artífice de su propia aventura



I wanna love you



Creo fervientemente que es imposible, se hable de un hombre, o de una mujer, ocultar cuando lo que se siente es amor. La cara nos delata, esa sonrisa al ver su nombre en la pantalla del celular, esa película que te hace acordar a él, etc.

Las nuevas tecnologías tren otro tipo de relación. Los plazos ahora se alargaron. Antes era normal que la pareja se pusiera de novia al poco tiempo de conocerse. Hoy tenemos un tiempo considerable hasta llegar a algo, y después puede pasar bastante hasta que se use oficialmente la palabra "noviazgo".

Largas conversaciones por el celular hasta las 2 de la mañana, comentar una foto, o buscar cualquier pretexto para hablarle a la otra persona. 
En esta etapa me encuentro yo. Estoy trabajando con el celular a mi lado, y cuando siento que vibra sobre la mesa, sin importarme nada lo desbloqueo y sonrío al ver que se trata de él. También hablamos bastante mientras él estaba en el trabajo, en clases, y cada vez que exista un motivo, aunque si no hay uno lo inventamos.

Pienso en los libros de Danielle Steel. Historias en las que una mujer fuerte pasa por muchas adversidades hasta encontrar en el final al hombre que nuestra imaginación nos dice que es el de su vida. Dudo que él sea el hombre de mi vida porque soy joven todavía, pero creo que esta vez sí es amor.


Como dice el tema de Bob Marley...




miércoles, 22 de abril de 2015

Lector compulsivo


La literatura: un placer olvidado por muchos y valorado por pocos.

Un libro siempre cuando se va a algún lado, ausencia de faltas ortográficas, amplio vocabulario, y felicidad cuando se pasa por una librería. Esas son características típicas de un lector con todas sus letras.

Más de una vez, no podemos evitar corregir a alguien cuando utiliza mal una palabra o cuando escribe una fatal falta de ortografía. 
No nos importa quedar mal, es más fuerte que nosotros.

Ver una película con alguien que leyó el libro en el que se basa, no es para todos. Los lectores compulsivos solemos criticar la adaptación y empezamos a explicar tooodo lo que hicieron mal. Que el otro quiera prestar atención, o estar en el cine, no son considerados impedimentos para esto. 

No puede faltar la frase "El libro es mejor", la cual puede ser dicha en cualquier momento. El lector se indigna y no lo puede evitar.

Cuando viaja en transporte público, el lector compulsivo se olvida de que hay gente en el mismo espacio físico. Desvía la vista del libro solamente para ver por donde va, y en el fondo, se siente tan cómodo leyendo, que no quiere bajar.


La regla de oro es no interrumpir cuando el lector está inmerso en su mundo literario.


Como mujer, muchas veces me dijeron que tenía que buscarme un chico que leyera, aunque sólo me conformo con uno que no me moleste cuando esté inmersa entre letras, y que de vez en cuando, me regale un libro.



Donde quiera que esté, voy a tener siempre un libro haciéndome compañía. 




lunes, 20 de abril de 2015

Solo a mi manera quiero amarlo...

En su justa medida, así te quiero querer.
Que no falte amor, pero que tampoco sobre mucho. 

Es ese miedo a perderte antes de tenerte lo que me lleva de la alegría a la duda.

Siempre trato de ser fuerte, o aparento serlo más de lo que soy. Me protejo poniendo barreras, me cubre una coraza. 
¿De qué me escondo? Del dolor. Es que cuando uno sufre mucho, lo que más quiere es evitar lastimar su corazón.

No se si vamos a algún lado juntos, pero esas charlas por whatsapp y el verte me hacen bien.

Soñé que me besabas. Sí, llegué a ese punto. Un sueño tan real, que hasta abrí los ojos con una sonrisa en el rostro.

Quiero ir al cine a ver el Episodio VII de Star Wars con vos. 

Quiero que estés en Diciembre el día que sabes que va a ser importante para mi. 
Quiero invierno acurrucados y verano en la playa, vos en la sombra y yo al sol, pero juntos.

- I love you

- I know

Solo a mi manera quiero amarlo...






viernes, 17 de abril de 2015

Un poco Austen


Podés escribir, leer y encerrarte en tu propio mundo, pero tarde o temprano,alguien te saca de ese estado de ostracismo, y ahí pueden llegar los problemas... o no.
Me divido entre el miedo a un nuevo fracaso y la alegría por una nueva oportunidad que me haga creer en el amor. 
Es como le dice el Capitan Wentworth a Anne en "Persuasión": i´m half agony, half hope.
Este alguien que apareció en mi vida puede ser un Mr. Darcy, o puede ser otro de los tantos Whickham que me encontré por el camino. No lo se, y sólo el futuro lo dirá.
La alegría en el rostro de la mujer que tiene esperanzas se nota a la distancia, es como un farol que ilumina la más oscura calle. Así estoy.
¿Enamorada? 
No, para eso me falta bastante, pero puedo decir que me gustaría enamorarme de él. 
Sólo una chispa puede encender el corazón de una mujer, mientras que la razón le dice a gritos que se tome las cosas con cautela.

Estuve releyendo algunos de los libros de la que es para mi una de las mejores escritoras que existieron. Hace ya unos 8 años que llegó a mis manos un libro de Jane Austen, y siempre la leo tratando de encontrar alguna solución a cualquier problema. 

Una parte de mi es un poco como Elinor Dashwood, dejando el corazón de lado y dando prioridad a la razón, a la sensatez. No es vida eso, no para alguien que está en sus veintis.
Siempre resignarme y aceptar lo que el destino, o más bien los otros decidían por mi.

Como dijo en una de sus obras Jane Austen:
"No quiero que la gente sea agradable, así me ahorra el problema de cogerles cariño"




domingo, 12 de abril de 2015

Entre amor y drama

Y acá estoy, con mi té como de costumbre y mi perra durmiendo a mis pies.
Suena Edith Piaf con su "non rien de rien" y me pregunto si no me arrepiento de algo mientras escribo una historia que nadie va a leer. Interrumpo la escritura en un momento bastante clave para la protagonista y paso al blog, este espacio de catarsis en el que soy nueva.
Volviendo a Piaf. Adoro la voz de esa mujer, la fuerza de sus canciones, y debo admitir que algunas veces se me pianta un lagrimón cuando la escucho.
Me vuelvo a preguntar si no me arrepiento de nada, y vienen a mi mente muchas situaciones que siguen todas un mismo patrón: lo que no hice.
Todo es más simple en las películas, en los libros, e incluso en nuestra mente. La chica y el chico se conocen, intercambian miradas, él la invita a tomar algo, y al poco tiempo ya están saliendo, son una pareja de enamorados que proyecta alguna escapada de fin de semana juntos o un sábado de pasión.
La realidad es distinta, al menos para mi, y recientemente descubrí algo que creo que le pasa a muchas mujeres: me gusta el drama. Suena muy mazoquista, pero pareciera que cada vez que todo está tranquilo en mi vida, me tengo que fijar en alguien que en fondo se que no es para mi, Inevitablemente llega la decepción, y con ella... el drama!
Con eso no me refiero a estar tirada en la cama llorando. Para nada, lo mio va más por el lado de darle vueltas al asunto, sentir que no estoy hecha para el amor, sentirme una tarada, etc, etc.
Es que aunque te prometas que no te lo vas a tomar con seriedad hasta que sea algo formal, siempre terminas fijándote quienes fueron las mujeres que le pusieron "me gusta" en sus fotos, o a qué fotos le puso "like" en Instagram. Vivimos pendientes de una última conexión de Whatsapp, e investigamos la vida de la ex, no sea cosa de que sigan teniendo algo y quedes más pintada que la Mona Lisa.
Nos vemos ridículas en ese papel de Sherlock Holmes que sabemos que desempeñamos mal, aunque algunas veces la paranoia nos sirve y descubrimos lo que teníamos miedo de confirmar.
El que busca encuentra, así de simple.
¿El amor antes de las redes sociales era más fácil? Puede ser, pero también era más fácil ocultar una infidelidad.
Él debe estar durmiendo o tomando una cerveza con los amigos en el mejor de los casos. También hay otras opciones, pero es preferible descartarlas. Mientras ese chico hace su vida normalmente, acá estás vos, comiendo helado directamente del pote y prometiendote en vano que no te vas a hacer ilusiones la próxima.

En momentos como este, simplemente prefiero a los libros antes que a las personas.
Vuelvo a mi historia, a mis personajes.
Todo es más simple entre letras.


viernes, 10 de abril de 2015

Volver a casa un viernes

Con la tarde de un viernes muy caluroso y con algo de lluvia, la vuelta a casa puede ser un poco desesperante en Buenos Aires.
Comenzamos con la odisea de lograr que un "bondi", como le decimos al colectivo u ómnibus, pare y nos deje subir. Una vez que ese obstáculo fue superado, nos encontramos con la desesperada búsqueda por un lugar.
Acá en Argentina podemos viajar parados, como ganado, en un estado en el que no entra ni un alma más en el colectivo, y que cuando querés bajar, tenes que empezar a pedir permiso mientras con una mano te agarras para no caerte, y con la otra abrís paso en la multitud como si fueras Moises con las aguas. Hoy es un día en el que viajo así.
Calor, mucha gente, parece que nada más puede empeorar la cosa, pero llega el tráfico, nuestro gran enemigo, y completa el combo algún llanto de bebé u hombre necesitando desodorante.
En días como hoy, das gracias a la tecnología por tener música en el celular y auriculares, porque no hay espacio ni para sacar el libro de la cartera.
No todo está perdido. Enrique Iglesias y su "Bailando" le ponen un poco de onda a la playlist y te dan ganas de bailar, cosa que no podes hacer.
De golpe, empieza a bajar gente, y tratas de adivinar quién de los que está sentado puede llegar antes a destino. Ves a una mujer que se empieza a mirar en el espejito, se retoca el maquillaje y acomoda cosas en su cartera. Es obvio que se va a bajar, así que con disimulo te paras al lado y sonreís cuando ese lugar queda libre.
Te sentás con cara de triunfador y agradeces a Dios aunque seas ateo que te pudiste sentar.
La felicidad no dura mucho ya que pueden pasar dos cosas. Una es que suba alguien mayor necesitando un asiento, o la otra es que veas que llegaste a destino y por distraído te pases de parada.
Tenes que caminar 5 cuadras más por la lluvia, pero cuando llegas a tu casa, una ducha caliente, un té y ese libro nuevo que te morías de ganas de leer en el colectivo, te trasladan a otro mundo.


Todo vuelve a estar relativamente bien, además, ya es viernes.





miércoles, 8 de abril de 2015

Mi vida entre libros

Doy comienzo a mi blog, algo que va dirigido a todos pero que dudo que lean muchos.
Soy sólo una chica, nada más.
Me puedo describir como una lectora compulsiva con alma de escritora y una gran pasión por los viajes.
Leer es viajar con la imaginación. Me di cuenta de eso cuando aprendí a leer, y desde ese momento, viaje a la Luna con Verne, a la Inglaterra de la regencia con Jane Austen, viví una guerra donde un caballo de madera llevo a un pueblo a su ruina, vi la tragedia que se desencadenó en la casa de la señora Bernarda Alba, viví entre costuras, y viví un amor muy apasionado que comenzó en España entre Judith Flores y Eric Zimmerman. 
Podría seguir contando, pero no me alcanzaría la extensión del blog. 
Los lectores en el siglo XXI somos menos que en el siglo pasado, pero somos más de los que uno cree que hay.
Yo creo que la magia de los libros se encuentra en el hecho de que en ese rato que los leemos, podemos evadirnos de la realidad y volvemos a creer en un mundo sin complicaciones, donde valores como la honestidad, la amistad y la bondad se reivindican, donde los malos nunca ganan, y donde una simple chica puede vivir una aventura impresionante que la lleva a conocer el verdadero amor. 
Si de amor hablamos, no soy la más indicada para dar consejos, pero creo que las historias que leo me pueden dar una idea de ese tema. 
Afortunada en el juego, creo que ni eso soy porque no me gusta apostar.
Es casi medianoche donde vivo, pese a ser un sábado, todo está en silencio y sólo se escucha el sonido del teclado. Mi compañía son mi perra y unos mates.
Quizás leer un libro no va a solucionar mis problemas ni los de nadie, pero por lo menos es una vía de escape de la realidad, una forma de olvidar aunque sea por un rato de lo que duele o asusta.

Tengo dos cosas bien claras en mi vida. Una es que el año que viene voy a hacer un buen viaje, y la otra es que viva donde viva, en mi casa nunca va a faltar una buena biblioteca.