martes, 12 de mayo de 2015

A corazón abierto

Hay situaciones que llevan su tiempo asimilarlas. 
Me acuerdo de Mr. Darcy diciendo que no podría marcar la fecha y hora, que cuando se había dado cuenta de lo que sentía ya estaba en medio. Así estoy yo. No se cuándo o como comenzó todo, sólo se que cuando supe que había algo, ya era tarde para dar marcha atrás. 

Así como en un libro de Dan Brown las 500 hojas transcurren en sólo un día, con él 500 horas son sólo un día. No es que el tiempo pase lento, es que todo es tan nuevo que no tengo tiempo para pensar.
Soy Robert Langdon y voy analizando la simbología de cada detalle de nuestros encuentros, el signigicado de cada roce y palabra. Es un misterio que quiero descubrir, necesito llegar al fondo del asunto. 
Para el profesor mencionado, la carrera contra reloj tenía como fin salvar al mundo. Quizás suene egoísta, pero yo quiero salvar mi mundo, sea con él o sola como llevo haciéndolo hace 23 años.
Voy flotando en el aire por la vida sin rumbo específico, pero cuando me cuestiono algo... llega el café del finde, el bar a solas, un "te quiero" disfrazado, hablar hasta cualquier hora, aprovechar los ratos que tenemos juntos y admitir que la pasa bien conmigo y le hago bien. 

Cerremos todo! Ya no hay escapatoria, aunque en realidad no quiero escapar. Si quiero correr es en su dirección.
Los humanos somos así, no podemos evitar sentirnos tentados por los grandes misterios de la vida y ponemos todo en juego. 
Así como hubo caballeros que dedicaban su vida a esconder y cuidar el Grial, yo solita escondí y cuide mi corazón. Hoy es como si me estuvieran haciendo una cirugía a corazón abierto. 

Hoy se que eso que tenemos en el pecho es más que un músculo que late por obligación para bombear sangre.


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